Margeting y etiquetado geográfico

 

Ya hemos revisado (de hecho es uno de los nortes de este blog), diversas experiencias de plataformas y herramientas que permiten a las personas asociar información espacial a sus vivencias, pero no me he detenido conscientemente en la expresión comercial de la georeferenciación o de las anotaciones espaciales. Y navegando por la web me encontré en The New York Times con el artículo Tag-Along Marketing, escrito por Joshua Brustein en el que se describe brevemente el escenario y cómo no, en función también de las acciones desarrolladas por Facebook.

Resulta como mínimo curioso que a pesar de la gran cantidad de experiencias y herramientas de localización incluso presentes en los dispositivos móviles, las cifras señalan que la utilización de estos servicios en lo cotidiano (buscar un restaurant, buscar una tienda particular, etc) es más bien marginal. Y digo curioso porque la experiencia y la bibliografía especializada no hacen sino confirmar la revalorización del espacio en la vida de las personas. Pero esto es extrapolable por ahora a los intercambios comerciales.

Como señala Brustein,

 As of August, only 4 percent of American adults who used the Internet also used location-based services, which allow people to “check in” to physical locations via their cellphones to earn coupons or keep up with friends, the Pew Research Center’s Internet and American Life Project reported last week.

A pesar de lo anterior, las empresas continúan invirtiendo dinero en desarrollar aplicaciones para el comercio basado en la localización, de hecho cerca de 2 billones de dólares se invertirán hacia el 2015 en este tipo de marketing.

Recientemente en el mes de agosto, Facebook introdujo su servicio de localización, Places, en este contexto, la forma de funcionamiento de la compañía sería utilizar los datos personales de los usuarios como moneda para acceder a determinados servicios. Y estos datos, como señala Brustein son de gran valor para las acciones de marketing que pueden ser mucho más específicas y efectivas. Pero esta circulación de datos acerca de nuestra localización tan útil para las compañías también puede ser utilizada con malos fines, la ubicación de las viviendas es de por sí sola una información potencialmente riesgosa.

But sharing information about where you are can seem creepy or, worse, dangerous, as the Web site Please Rob Me showed earlier this year when it demonstrated how easy it would be for potential thieves to use social networks to find homes whose occupants were away.

Al respecto, expertos como Josh Williams, fundador de Gowalla y Melissa Parrich de Forrester Research señalan lo problemático de la transacción en la que se estructura este sistema de negocio, así como la forma de explicar los beneficios de esta a los clientes, Wiliams por ejemplo, señala que su compañía está trabajando sobre beneficios menos tangibles, en relación con el funcionamiento de Facebook que si permitiría obtener acceso a ofertas por ejemplo de determinados productos.

No obstante, tal vez habría que cambiar la pregunta, tal vez no se trate sólo de explicar mejor los beneficios o modificarlos, tal vez tampoco se trate en si mismo del sistema de transacción, sino que y sobre todo, habría que preguntarse por la naturaleza misma de la espacialización, es decir: cuándo queremos información espacial sobre algo y en qué forma.

¿Qué es lo que realmente nos importa vincular espacialmente?

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