El desigual mundo físico-digital

Mark Graham investigador de la Universidad de Oxford, a quien ya hemos citado en varias ocasiones en este blog y quién junto al investigador Andrew Zook ha desarrollado el concepto de Digiplace , escribe en el blog Poverty Matters de The Guardian, el artículo, In a networked world, why is the geography of knowledge still uneven?

En este post Graham, utiliza la Carta Pisana (fotografía), un mapa de navegación del siglo XIII, para recordar que la transmisión del conocimiento requiere del movimiento y circulación de las personas (y de los bienes y servicios también) y también de medios de comunicación y por lo tanto de una relación con medios e infraestructuras físicas (lo mismo sucede hoy con blogs, fotografías y videos). En la carta Pisana, prácticamente no existe información acerca de los territorios situados más allá de los límites de Europa. Y esta constante de producción del conocimiento (libros, periódicos, etc) se mantiene hasta finales del siglo XX con una preeminencia visible del norte sobre el sur.

En la era digital, se produce un cambio notable sobre todo en el nivel del acceso, si bien existe una gran parte del mundo desconectado aún de la red. Y a pesar de este cambio, la constante de la relevancia del norte sobre el sur se mantiene fuertemente.

On Flickr, countries in the north are covered by much thicker clouds of information. Google’s databases contain more indexed user-generated content about the Tokyo metropolitan region than the entire continent of Africa. While on Wikipedia, there is more written about Germany than South America and Africa combined. In other words, there are massive inequalities that cannot simply be explained by uneven internet penetration rates. A range of other physical, social, political and economic barriers reinforce the digital divide, amplifying the informational power of the already powerful and visible.

La persistencia de estos datos como señala Graham, no puede ser explicada y/o contextualizada sólo a partir del aumento del nivel de acceso. En este escenario, Graham señala la necesidad por parte de las comunidades de decidir la creación de contenido y posteriormente la realización de planes específicos, es decir una estrategia.

Y esta  estrategia se inicia en las personas y no en el acceso.

Cómo leer un mapa en Liberia

Los mapas forman parte de nuestras vidas en lo práctico y también en nuestro escenario simbólico y mental, pero como señala Dennis Wood en su estupendo libro Rethinking the Power of Maps (2010), los mapas como tales, sólo existen a partir del surgimiento del estado moderno y como tales y además han contribuido de forma imprescindible a su creación. Pero de la misma forma cuando hablamos de estados modernos excluimos a una gran parte de África (casi en su totalidad) y Asia y por qué no decirlo hasta América Latina.

Por la misma razón cabe pensar qué sucede en las zonas del globo donde el estado no se creó como dicen los libros, con los mapas, ya que los mapas permitieron delinear los límites estatales en la mente de sus habitantes. Esta reflexión, me vino mientras revisaba el sitio de ICT Works y leía el post Four Obvious Yet Completely Wrong Assumptions About Technology Use in the Developing World, en el que Patrick Meier relata su experiencia en el iLab de Liberia en el que se refiere a los problemas en la adopción de las tecnologías en los países en vías de desarrollo.

En el post el autor se refiere a situaciones como por ejemplo el uso del teclado del teléfono móvil en Liberia, en este caso con el teclado de texto predictivo, que para muchos de nosotros es algo habitual, pero que para otras personas puede no serlo, mucho más si nunca ha sido visto.

But as soon as she pointed out how confusing this can be, I immediately understood what she meant. If I had never seen or been warned about this feature before, I’d honestly think the phone was broken. It would really be impossible to type with. I’d get frustrated and give up (the tiny screen further adds to the frustration).

Meier también señala el caso del PIN del teléfono móvil. El móvil esutilizado como instrumento de pago en varios lugares de Africa y en el caso concreto del post en Haití. En este sentido si el móvil es utilizado como vehículo de dinero, para mucha gente no sería lo más seguro que este fuese accesible tecleando sólo 4 dígitos.

En el caso de los mapas, el autor se refiere a raíz de la realización de un workshop relativo a  Walking Papers, que contrariamente a lo que pensamos, no existe nada intuitivo en una imagen satelital cuando nunca se ha subido a un avión o a un edificio. Ni hablar de GPS y conceptos como latitud y longitud.

De la misma forma parte de la iconografía, de Google Maps y herramientas como es el caso del zoom pueden también ser sencillamente desconocidas.

More wrong assumptions revealed themselves during the workshops. For example, the “+” and “-” markers on Google Map are not intuitive either nor is the concept of zooming in and out. How are you supposed to understand that pressing these buttons still shows the same map but at a different scale and not an entirely different picture instead?

 En este sentido, Google Maps en el año 2009 introducía para su versión en India indicaciones relacionadas con elementos perceptibles para los habitantes como tiendas o edificios y no vías propiamente tales.

Más razones para revisar conceptos, experiencias y para comprender y no olvidar nuevamente que las tecnologías no son una excepción y son mediadas por las personas.

Mapeando el amor en Nueva York

Ignoro si los situacionistas franceses llegaron a vislumbrar la simplificación de las herramientas cartográficas que conduciría a lo que aquí hemos denominado Neogeografía, pero lo que si creo es que nunca se les pasó por la cabeza que incluso las grandes empresas y firmas orientadas al lujo, actuarían de mediadores en la espacialización de la memoria de los seres humanos.

En este caso se trata de Love Is Everywhere, Share the place where your hearts beat faster. Este es un mapa de Tiffany & Co, en el que es posible anotar el espacio de la ciudad de Nueva York con nuestra memoria afectiva romántica, por así decirlo. El mapa (Mashup de Google Map) nos permite espacializar los lugares donde conocimos a nuestra pareja, donde nos besamos, donde nos miramos por primera vez, en pocas palabras, esas situaciones que permanecen en nuestra mente de por vida.

Yo mismo recuerdo hasta la ropa que llevaba en alguna ocasión, la hora y hasta una canción que se escuchaba a través de una ventana que con el tiempo me aprendí. Y en mi caso además aquello llamado romanticismo es más bien anglosajón y sin ofender a nadie, París me parece una ciudad maravillosa, pero Londres o Nueva York son mis escenarios predilectos para “fall in love”.

Esta plataforma centrada en Nueva York pero extensible a todos los Estados Unidos, en cuestión nos permite literalmente hablando, poner un corazón en aquella porción del espacio donde deseamos vincular alguna vivencia relacionada con el amor. Y digo, poner un corazón porque si clicamos en share your love, se despliega un menú de herramientas, donde la primera opción es Drag this heart to a location. A continuación debemos poner las iniciales de las parejas involucradas en la vivencia (se supone la participación de dos personas) y finalmente una descripción de la vivencia (opcional).  

Ah, yo me quedo con esta anotación, que mejor que compartir algo dulce con alguien.

Ah, encontré esta plataforma través del blog Maps ante City. Map girl living in the city, gran blog.

 sucede.

The Battle of the United States of Coffe

Ya he comentado en varias ocasiones, cómo en el corazón de la Neogeografía, se hace visible la posibilidad de que personas ajenas al mundo de la escuela de la cartografía participen en el significado de los mapas.  Pero no es menos cierto que también uno de los postulados de esta nueva expresión de la geografía, es que los temas no corresponden a los que habitualmente ha desarrollado la geografía tradicional, aquí lo hemos expuesto más de una vez.

Y a través del blog very spatial.com (muy recomendable) llegué al blog numbers run y al post Snapshots from The Coffee battlefields, de Humberto Morerira, donde podemos ver cómo en el mapa de los Estados Unidos de Norteamérica, se enfrentan Starbucks y Dunkin Donuts por los consumidores de café.  No solamente se agradece un mashup de este tipo, sino también la narrativa de Moreira.

Y no es nada trivial hablar de batalla y mapas, ya que los mapas frecuentemente han sido utilizados en este contexto, así muchos aprendimos la historia, entre mapas y batallas, como la de Normandía, la de Waterloo y ahora la del café. Y la batalla va de esta manera:

A simple vista Starbucks se encuentra posicionado en la costa oeste y Dunkin Donuts en la costa este, pero hay muchas escaramuzas en medio de esta guerra sin cuartel. San Diego por ejemplo tiene una gran cantidad de Starbucks, pero Dunkin Donuts defiende ciudades como Las Vegas y Phoenix.

La zona de la bahía de San Francisco es una franja esmeralda como señala el autor, si bien no se menciona un buen número notable de cafés indie de gran importancia en la zona.

The Bay Area is an emerald patch, although it should be noted that a significant number of indie coffee shops are left out of this view, not to mention regional favorites such as Peet’s, which has several dozen locations in the area.  The bears in  the wilderness reserves and state parks don’t seem to be drinking any coffee, though.

 Si nos trasladamos a la costa este en cambio, el naranja de Dunkin Donuts predomina fuertemente y de forma notoria en la zona de Massachusetts. En Nueva York  la lucha es encarnizada, si bien Starbucks retiene el aeropuerto con éxito.

 

La zona sur aún no ha sido conquistada en forma definitiva por ninguno de estos ejércitos, ya veremos que sucede.

The internet of things is not a hype

Llevaba ya unos días sin postear entre varias cosas y navegaciones varias, y también dedicando tiempo a lecturas que a veces no hay. En ese tiempo, guardé el artículo The internet of hype, publicado en The Economist que leí mientras caminaba por Ciutat Vella en Barcelona. Más tarde, navegando por The Mobile City, me encontré con Why The Economist is wrong about ‘the internet of hype’, de Michiel de Lange y entonces puse más atención al artículo de The Economist y al post de De Lange.

El artículo de The Economist, firmado por Schumpeter (así a secas), está escrito a partir de una conferencia realizada en Madrid  por la Fundación de Innovación de Bankinter. En esta conferencia, como señala Schumpeter, se difundió una de las tendencias actuales de la web llamada Internet de las cosas.

Como se señala en el mismo artículo, la Internet de las cosas permitiría dotar a los objetos, de información que les permitiría actuar de forma más óptima e interconectada. Un dispositivo organizaría la energía de un edificio, otro gestionaría la cantidad de vino que podemos beber y otro podría monitorear la salud de nuestro organismo.

Schumpeter, utiliza ejemplos cotidianos para criticar esta tendencia planteada en Madrid, la mala conexión de Internet durante la conferencia o incluso la deficiente conexión de su Blackberry en las afueras de Londres. Y a continuación el autor, critica el tema de la privacidad y también el de la posibilidad de un fallo catastrófico, que efectivamente son posibilidades.

Posteriormente Schumpeter se refiere a la necesidad o no de la Internet de las cosas, es decir, ya que existe la posibilidad de realizar determinadas acciones de una forma para qué realizarlas de otra. Por ejemplo, si puedes ir al médico de forma física, para qué necesitar de un monitor de acceso remoto.

It might be better to loosen the grip of professional doctors on medical advice, and allow nurse-practitioners and other para-professionals to monitor people’s health. In health care, above all else, technology is a poor substitute for the human touch.

En the Mobile City, Michiel de Lange, part-time Lecturer in New Media Studies de la Utrecht University, debate sobre el artículo aparecido en The Economist. Para De Lange, las críticas son válidas, pero al igual que yo, sus objeciones van hacia el quid del texto de Schumpeter. Las razones de este me parecen excesivamente livianas, ya que citar la mala conexión a internet en el uso personal, no puede considerarse como un argumento consistente, además Schumpeter no referencia ninguna aplicación concreta de la actualidad que si menciona De Lang.

Let’s look at some counter-examples from the domains Schumpeter mentions as most promising: environment and health care. Cases that come to mind are environmental projects that measure air quality and pollution in urban settings (In the Air by Medialab Prado, the work of Eric Paulos and team), noise levels around airports (Geluidsnet), the experience of stress in busy urban environments (Christian Nold’s Biomapping), and so on.

Pero sobre todo y aquí veo el quid, Schumpeter plantea lisa y llanamente que el problema es de sustitución de una cosa por otra, muy similar a lo que planteó por ejemplo Negroponte, Cairncross o Toffler, pero en términos opuestos. Igualmente si bien los gurús, como les llama Schumpeter, efectivamente se han  equivocado en muchas ocasiones, no es menos ciertos que los nombres o designaciones responden por un lado a formas necesarias para comprender este nuevo mundo  y que además estos nombres sirven para designar un escenario en constante cambio, así lo son web 2.0, Neogeografía o Digiplace y hasta en su momento Comunicación de Masas. De Lange señala también que precisamente el problema de la intervención de Schumpeter es pensar en que se trata de una sustitución

Further, in the quote above Schumpeter wrongly seems to assume that the internet of things acts as a substitute for human perception and interaction. This neglects the emergence of promising new developments in healthcare, where sensing and visualizing personal data is combinated with social networking. Studies indicate that harnessing the power of social networks, mobile communication, and using mobile phones as sensors in order to ‘nudge’ people into healthy behavior (a kind of benevolent paternalism) yields positive results.

En este sentido, Schumpeter desconoce no solamente el complejo sistema mediante el cual las personas se apropian y hacen uso de la tecnología, lo que denota una visión excesivamente paternalista de esta. Contrariamente a lo que se pueda pensar uno de los lugares donde se genera mayor innovación de telefonía móvil en el mundo es en África, donde ni siquiera es posible satisfacer en muchas ocasiones las necesidades básicas. Pero sobre todo, Schumpeter desconoce el profundo hibridismo en el que actúan y se desarrollan los usos de las nuevas tecnologías y donde toda proyección no es más que un estado en cambio.

Hace años se pronosticó la muerte de la geografía, desaparecían las fronteras y los problemas nacionales, la pulsión de lo local sería innecesaria, sería el fin de la distancia. La verdad (hoy) es que hoy el mundo es cada día más geográfico, más local y hasta hiperlocal, gracias a dispositivos móviles, mapas digitales y otros dispositivos como por ejemplo los códigos QR. Las mismas tecnologías que predecían el fin de la geografía le han dado nueva vida.

Finalmente, se puede elegir el estilo que uno quiera y puede gustar o no, pero me parece que siempre deben haber argumentos y en el texto de Schumpeter no los vi, si en la exposición de De Lange. Y muchos, me incluyo, esperamos más argumentos por parte de cualquiera, y muchos más si se trata The Economist. Muchos más.

Quick Cite: déjale la bibliografía al móvil

No dejo de sorprenderme cómo las nuevas tecnologías (cada día me cuesta más llamarlas nuevas) participan de nuestra cotidianeidad y además en escenarios en los que los gurús predecían que precisamente no lo harían. Esta mañana veía cómo una mujer iba leyendo un libro digital en el metro, mientras yo la miraba desde mi estratégico rincón junto a la puerta (es el mejor lugar para leer de pie en los metros nuevos de Barcelona) mientras leía Stalingrado, de Anthony Beevor en una edición más que ojeada de la espléndida obra (según este modesto lector) del escritor británico.

Hoy por hoy no le veo ventajas al libro digital, supongo porque la lectura para mi es algo más que el acto de leer, para mi leer, de hecho este libro tiene una mancha con café que le hice hace casi un año mientras esperaba noticias del terremoto en Chile en esas infaustas noches….y cada vez que veo la mancha recuerdo la espera y la esperanza. Cada vez que abro un libro y su olor de papel me llena las narices siento algo parecido a la felicidad, tampoco podría claudicar al sonido que se produce cuando doy vueltas las páginas en la noche silenciosa y lo dice alguien que siempre se corta con las páginas, además soy de los que lee caminando por la ciudad haciendo pausas de lectura para situarme (mi pausa se activa con mi dedo índice entre las páginas) , mi pedestrismo es eminentemente lector.

Y en esta reflexión estaba cuando esta mañana me encuentro en Gizmodo, una aplicación que permite escanear el código de barras de un libro y así obtener la referencia bibliográfica: Quick Cite o el mundo digital al rescate del mundo de papel, ah y como era de esperar con un teléfono móvil. Esta aplicación para dispositivos Android e iOS fue creada por alumnos de la Universidad de Waterloo a los que les agradezco de antemano ya que el tema de la recopilación de la bibliografía para mi siempre ha sido lisa y llanamente un calvario. La referencia llega por correo y su costo es 1 euro, a ver si pruebo la aplicación este fin de semana.

Que mundo digital más físico y humano no?

The Mobile City: the Rythm of the City

 

En este blog en muy raras ocasiones  hacemos referencia  a otro blog, lo que sucede es que una vez más navegando por al red me encontré con un post  que me llamó mucho la atención y que me llevó a revisar el blog con más calma. Este se  denomina The Mobile city y en la pestaña de About the Mobile City podemos leer la pregunta con la que inician su presentación:

What happens to urban culture & identity when physical and digital spaces merge?

Es decir, pregunta muy semejante a la que guía este blog o como especifican,

The Mobile City is a research initiative and international network concerned with the role of digital technology in urban culture and urban design. We organize conferences, workshops and expert meetings together with partner organizations such as the Netherlands Architecture Institute, Virtueel Platform and the International Architecture Biennale Rotterdam. We also give lectures, work as consultants and edit this weblog.

En el blog podéis acceder a diversos proyectos, jornadas o innovaciones ligadas a este a veces indefinible mundo de lo digital y lo físico y a fin de cuentas humano, porque no está mal recordar que son personas las que habitan este mundo híbrido. Si clicáis en la pestaña de la literatura podéis a acceder a algunos textos y reseñas que tienen relación con el tema del blog, en particular a dos reseñas de dos libros que se adentraron en el mundo de lo digital y lo urbano cuando en el primer caso no era ni siquiera teoría y en el segundo, cuando Internet prometía dominar hasta nuestros más cotidianos hábitos. Se trata de Kevin Lynch con su imprescindible libro The Image of the City y Stephen Graham con The Cybercities Reader.
¿Y porqué encontramos este blog?  Fue gracias al post  DATACITY – Report of Amber’ 10 – Art and Technology Festival in Istanbul (November 2010), recientemente realizada en Estambul y en el que fue presentada la experiencia Rhythm of City.
¿Qué es Rythm of the City?
Es una experiencia en la cual es posible representar a través de un metrónomo el ritmo de la ciudad. ¿Qué ritmo? Es el ritmo producto de las intervenciones (sms o videos por ejemplo) los ciudadanos en tiempo real (en el contexto de otros experimentos real time como es el de WikiCity del MIT) que además se encuentran geoereferenciadas. Esta idea de Varvara Guljajeva y  Mar Canet  es una actualización de los trabajos de Bornstein y Bornstein  (1976), quienes relacionaban la velocidad de desplazamientos pedestre con el tamaño de la ciudad en el contexto de que el aumento de la velocidad pedestre era una respuesta psicológica a los estímulos de esta.

Instalación y funcionamiento del proyecto.
Podemos entrar a la página del proyecto. Si bien hay cosas que no me quedan claras (aún no he revisado completamente el blog) como el procedimiento de filtrado en función de la participación conjunta o individual de los usuarios, se trata sin duda alguna de un proyecto interesante. Las lecturas de una experiencia, pueden ser miles en función de los medios utilizados (móvil, ordenador, tableta o algún etiquetado físico electrónico) la situación geográfica (calle, esquina, plaza, etc.) y hasta algún tipo de categorización asociada (folksonomías)
El ritmo de la ciudad o los ritmos de la ciudad.