Paseando por el Central Park al ritmo de la música

Una buena forma de volver a este blog que llevaba semanas prometiendo actualizar, es precisamente la relación que establecen las personas con su entorno urbano cotidiano y el uso que hacen de las nuevas tecnologías en este contexto. El pedestrismo y nuestra vinculación con la ciudad mediante el sencillo acto de caminar adquieren un nuevo protagonismo mediante el uso de dispositivos móviles.

Y nada mejor que volver a este blog con una aplicación creada para Iphone llamada  Central Park (Listen to the Light), y que permite escuchar diferentes temas y estilo de música mientras se circula por el emblemático parque de la ciudad de Nueva York. La propuesta creada por el dúo de música electrónica Blue Brain y el programador informático Bradley Feldman, se modifica a medida que uno recorre el parque tanto en temática musical como en volumen (existen casi 400 canciones) . Se trata de un ejercicio de pedestrismo musical, ya que el software está organizado cartográficamente, de forma que la programación musical cambia según el espacio.

El camino que elijamos determina lo que oímos gracias a lo que los compositores denominan un “disco consciente de la localización”. “Es como un álbum de ‘elige tu propia aventura”, comenta Ryan Holladay, que, junto a su hermano Hays, forma este dúo de electro-pop.

Una nueva forma de conocer la ciudad, en este caso un parque, de grandes dimensiones (recordemos que el Central Park  es dos veces más grande que Mónaco y que recibe cerca de 25 millones de visitantes al año) mediante una vieja práctica: el paseo, ahora el  el Ipaseo.

Por cierto, el post original viene del diario El Pais de su sección de Tecnología y se titula Central Park, a ritmo de aplicación para iPhone.

El desigual mundo físico-digital

Mark Graham investigador de la Universidad de Oxford, a quien ya hemos citado en varias ocasiones en este blog y quién junto al investigador Andrew Zook ha desarrollado el concepto de Digiplace , escribe en el blog Poverty Matters de The Guardian, el artículo, In a networked world, why is the geography of knowledge still uneven?

En este post Graham, utiliza la Carta Pisana (fotografía), un mapa de navegación del siglo XIII, para recordar que la transmisión del conocimiento requiere del movimiento y circulación de las personas (y de los bienes y servicios también) y también de medios de comunicación y por lo tanto de una relación con medios e infraestructuras físicas (lo mismo sucede hoy con blogs, fotografías y videos). En la carta Pisana, prácticamente no existe información acerca de los territorios situados más allá de los límites de Europa. Y esta constante de producción del conocimiento (libros, periódicos, etc) se mantiene hasta finales del siglo XX con una preeminencia visible del norte sobre el sur.

En la era digital, se produce un cambio notable sobre todo en el nivel del acceso, si bien existe una gran parte del mundo desconectado aún de la red. Y a pesar de este cambio, la constante de la relevancia del norte sobre el sur se mantiene fuertemente.

On Flickr, countries in the north are covered by much thicker clouds of information. Google’s databases contain more indexed user-generated content about the Tokyo metropolitan region than the entire continent of Africa. While on Wikipedia, there is more written about Germany than South America and Africa combined. In other words, there are massive inequalities that cannot simply be explained by uneven internet penetration rates. A range of other physical, social, political and economic barriers reinforce the digital divide, amplifying the informational power of the already powerful and visible.

La persistencia de estos datos como señala Graham, no puede ser explicada y/o contextualizada sólo a partir del aumento del nivel de acceso. En este escenario, Graham señala la necesidad por parte de las comunidades de decidir la creación de contenido y posteriormente la realización de planes específicos, es decir una estrategia.

Y esta  estrategia se inicia en las personas y no en el acceso.

Las oficinas postales y la expansión hacia el Oeste en USA

En esta Nochebuena este inmigrante digital junto con desearle a todo el mundo la mayor de las felicidades, vuelve también a este blog que por muchos motivos fue dejado en stand-by hace un par de meses y como era de esperar, vuelve con un  post de mapas.

Y navegando nuevamente me encontré con el blog de Derek Watkins en el que se realiza un notable ejercicio de visualización respecto a la expansión de los Estados Unidos de Norteamérica a través de las oficinas postales de este país. Este ejercicio cartográfico se extiende desde 1700 a 1900.

Como señala el autor, que se define como no historiador, existen diversos elementos visibles en el mapa que se desarrollan durante dos siglos de expansión hacia el oeste y la relación de esta expansión con las oficinas postales.

En esta propuesta cartográfica se puede reconocer  un paralelismo con los trabajos de la investigadora catalana Amparo Moreno Sardà, quien ha desarrollado una actividad investigadora en la que las redes y medios de transporte y comunicación son considerados determinantes en el desarrollo de las localidades en las que viven las personas.  Desde este enfoque los medios y redes de transporte y comunicación a la vez que extienden una red que cubre el mundo, generan a su vez cambios en las relaciones sociales que las personas mantienen al interior de sus localidades.

Y los mapas posibilitan y hoy más que nunca visibilizar estos cambios que permiten comprender cómo los medios no pueden considerarse escindidos de la vida de las mujeres y hombres (y no me refiero como audiencia) y además y lo que es más importante, con una gran dependencia de la espacialidad, tal como lo muestra el mapa de Watkins.

Un abrazo y Feliz Noche Buena.

History to Herstory

 

Las mujeres lamentablemente no han sido ni son protagonistas de la Historia, la historia ha sido escrita por los hombres y no hay que ser un erudito para saberlo, si hojeamos cualquier libro de Historia y buscamos las referencias a mujeres, veremos que casi no existen y además de seguro, el libro se llama Historia del Hombre y no Historia del Hombre y la Mujer. Y en muchos casos, las nuevas tecnologías, no han hecho sino reproducir este esquema, pero también hay casos que demuestran que algo está cambiando o puede cambiar.

Y nuevamente me enteré a través de The Guardian que además no visitaba  hace unas semanas (lamentablemente) del lanzamiento de History to Herstory (relanzamiento porque la web funcionaba desde 2003), web en la que se puede acceder a más de 80 mil documentos relativos a las mujeres de Yorkshire.

This includes such well-known stars of the county as the Bronte sisters and Amy Johnson but also thousands who currently have no memorial but lead fascinating and illuminating lives.

La web no solamente tiene una apariencia muy atractiva,  sino que también se encuentra organizada me parece muy favorablemente, ya que se trata de una gran cantidad de material, de hecho la organización básica se organiza a partir de dos ejese: Key Themes y Learning Resources. También el menú provee de una herramienta de búsqueda de catálogo y de un blog. Se trata de un trabajo formidable, detrás del cual están instituciones de gran prestigio como son la JISC y el West Yorkshire Archive.

Y navegando por este sitio se puede descubrir lo que a mi juicio es su gran virtud: la amigable disposición y presentación de la documentación y este no es un tema menor de ninguna forma. Demasiado frecuentemente, vemos cómo los sitios web de proyectos culturales se restringen a colecciones interminables de archivos pdf (interminables también) y algún archivo visual. Este no es el caso, ya que el material del sitio está dispuesto de tal forma que permite que nos acerquemos realmente a esas mujeres como protagonistas de su vida y también de la historia, como lo fue Marion Booth protagonista de la imagen que cierra este post.

¿Y si empezamos el libro por el final?

Cuando leo algún libro o veo alguna película, no me molesta saber el final de antemano, de hecho en varias ocasiones me leo el final del libro derechamente, me pasó con el último de mi querido Inspector Wallander. Pero ocurre que no soy el único, como señala Jonah Lehrer en Spoilers Don’t Spoil Anything, más que interesante artículo que he leído en Wired.

El autor, quien tiene también la misma costumbre de leer el final, menciona una investigación realizada por Nicholas Christenfield y Jonathan Leavitt, de la University of California, San Diego, quienes realizaron un ejercicio muy particular con un grupo de estudiantes: con tres grupos con distintos niveles de spoiler a partir de 12 historias cortas, es decir, tres niveles de presencia de spoiler o de información relativa a lo que se va a leer, en este caso el final.

Some subjects read the story as is, without a spoiler. Some read the story with a spoiler carefully embedded in the actual text, as if Chekhov himself had given away the end. And some read the story with a spoiler disclaimer in the preface.

Como muestra la gráfica, la respuesta es sencilla, disfrutamos más (o sea que no soy el único) o por lo menos el grupo investigado, disfruta más cuando tiene información sobre el final.

Este dato, como señala el autor, nos permite visualizar varias cosas importantes, por ejemplo, que si lo pensamos bien, los géneros literarios (y tal vez los fílmicos) no son más que distintas formas de spoilers, o sea desde La Iliada y al Odisea uno sabe que el bueno vence al malo. Por lo que la relación de los spoilers y el espectador lector en la actualidad es algo nuevo como señala Lehrer,

In this age of information, we’ve become mildly obsessed with avoiding spoilers, staying away from social media lest we learn about the series finale of Lost or the surprising twist in the latest blockbuster. But this is a new habit. After all, mass culture consisted for thousands of years of stories that were incredibly predictable, from the Greek tragedy to the Shakespearean wedding to the Hollywood happy ending.

La investigación lleva a plantearse incluso los esfuerzos de los escritores y guionistas en crear giros y giros de argumentos cuando parece que no necesitamos tantos giros, ya que parece ser como también señala Lehrer, que nuestra cabeza  funciona como una máquina de predicción. El goce estaría en descubrir cómo llegamos al final que ya conocemos.

Christenfeld and Leavitt even speculate the knowing the ending might increase the narrative tension: “Knowing the ending of Oedipus may heighten the pleasurable tension of the disparity in knowledge between the omniscient reader and the character marching to his doom.”

Finalmente  habría que revisar tal vez los argumentos referentes a este tema, y no sólo en nuestra vida personal (el rol social de las sorpresas es casi histórico) sino también en la narrativa como herramienta de comunicación y enseñanza donde habitualmente el desarrollo de la historia siempre relega al final, para el final.

¿Y si comenzamos por el final?

La Neo-geografía: cambios y permanencias en el ciber-espacio

Recientemente apareció el Tercer Número de la Revista Universitaria de Trabajos Académicos (mayo, 2011) de la Universidad Autónoma de Barcelona. En este número publico un trabajo relacionado con las nuevas tecnologías y la relevancia del espacio, titulado, La Neo-geografía: cambios y permanencias en el ciber-espacio.

El objetivo de este artículo es plantear una mirada de cómo se desarrolla la espacialidad en la relación digital y cartográfico-urbano. La propuesta se estructura a partir de la idea de que la vinculación con lo local y la necesidad de dotar de valor espacial a la existencia humana no se extingue en el escenario digital, sino que se potencia al tiempo que adquiere una gran hibridez, que representamos con los conceptos mencionados.

 La Neogeografía, caracterizada por el acceso al significado de los mapas por personas sin experiencia cartográfica, sería la expresión humana y diversa de esta nueva capacidad cartográfica en cuyo origen, el estado de la web denominado 2.0 juega un rol fundamental.

Google Maps y de forma específica los mashups, no funcionarían de forma tan distinta a los mapas como los hemos conocido desde hace casi cinco siglos, sino que con filtros distintos, siguiendo el enfoque de Monmonnier (2007), para quien los mapas constituyen un ejercicio de filtrado y selección. De esta forma estos mecanismo no serían distintos en el ejercicio de la Neogeografía , si en cambio los objetivos y enfoques.

Junto con utilizar varios ejemplos de ejercicios cartográficos como es el caso de Gutenkarte o Històries de Barcelona, contextualizamos de forma específica Posturbano y Murmur, a partir de los conceptos de Placelogging (Kottamasu, 2007) y Digiplace (Zook and Graham, 2007).

Data Journalism: el nuevo periodismo que no es nuevo

Ya había hecho referencia al denominado periodismo de precisión y si bien como ya he mencionado, no es un norte obligado de este blog también es cierto que el también llamado data journalism, como se le conoce en el mundo anglosajón, está directamente ligado al tema de la visualización y por tanto de los mapas y la neogeografía. Si alguien quiere comenzar a profundizar en el tema puede revisar el blog de El Pais Periodismo con Futuro y el excelente post Periodismo de precisión y visualización de datos (parte 1) (Alberto Cairo), en el que se revisa el origen del periodismo de precisión y su desarrollo en publicaciones emblemáticas del mundo anglosajón. Pero también en el post se plantea algo que también se planteó en algún momento en este blog y que se refiere al periodismo que se hace en la actualidad y con las herramientas que existen. El tema de fondo, es que se continúa en gran parte, enseñando a imprimir la oralidad o como señalaba Koch (1991) «el periodismo contemporáneo continúa siendo, básicamente, un sistema de transmisión de la información oral en forma de material impreso». En 1991 y también hoy.

Toda esta discusión surgió al revisar nuevamente el DataBlog de The Guardian, en el que habitualmente encontramos los más diversos ejercicios de utilización de datos y visualización y no me refiero a infografías. Por ejemplo el post Oxbridge elitism: how many black and poor students go to Oxford and Cambridge?, mediante el uso de gráficos, tablas y herramientas de visualización como como Bubble Chart, no puede ser más lapidario,

.of more than 1,500 academic and lab staff at Cambridge, none are black. Thirty-four are of British Asian origin

Se puede acceder a la totalidad de los datos en este caso (lapidario, insisto) y en todos aquellos casos que se describen en este blog, como también ocurre por ejemplo con US peace index: how does each state compare? Que además cuenta con un mapa en el que aparece cartografiado el “ranking de paz” en los Estados Unidos de Norteamérica (os invito a revisarlo). Pero insisto, no se trata sólo de “colorear” un mapa y “decir, aquí sucede tal cosa”, sino que el mapa es el resultado de una gran cantidad de datos verificables.

Y mi pregunta es: ¿Se enseña estos en las escuelas? ¿O todavía se sigue trabajando bajo la dictadura del powerpoint (o del diseño web por si solo)? ¿Debe saber un periodista a trabajar con Java, manejar la API de Google Maps o trabajar con herramientas de gestión de datos?

Por cierto, respecto a esto que se llama en ocasiones Nuevo Periodismo, hay que recordar que Philip Meyer publicó en el año 1973 un libro clave en el tema, Precision Joumalism: A Reporter’s Introduction to Social Science Methods.

En el año 1973. ¿Nuevo periodismo?

La escritura ha muerto: viva la escritura on-line

 En el blog DML Central (digital media and learning: the power of participation), me encontré con el post Connected They Write: The Lure of Writing on the Web. Este post se refiere a cómo han influido las nuevas tecnologías en las prácticas educacionales en América Latina en un escenario de fuerte penetración de Internet (por ejemplo en Chile, más del 90% de los estudiantes tiene accesos a la red). Los nuevos medios no sólo prometían acabar con la distancia o con la geografía, sino que también acabarían con la necesidad de escribir: pero no, eso no ha ocurrido.               

                                                         

Ilana Elea, quien recientemente terminó su tesis doctoral en educación, señala que los adolescentes escriben mientras están conectados con lo que invitan a otr@s a escribir. No sólo se escribe más diariamente y además se comparte.

Teens write to be connected to other teens.

 Camila Monteiro, otra investigadora del área se refiere a las Fanfictions o Webnovels en América Latina, que son historias creadas en torno a alguna estrella o personaje de interés como por ejemplo Harry Potter. Elea se refiere al desarrollo de la Webnovel en Méjico, de hecho la estructura es similar al de las series de televisión en las que están inspiradas.

 Ambas investigadoras sitúan a las redes sociales en la base de esta nueva forma de escritura, donde los comentarios se manifiestan como vitales para generar una autoría constante (los comentarios se manifiestan como motor de la creatividad). De la misma forma, los comentarios pueden influir en el desarrollo de las historias. Algo así como las historias por entregas del siglo XIX.

 ¿Pero el tiempo y trabajo dedicado a esta forma de escritura ha migrado a las instituciones educativas? No.

School is boring.

 Como señala Elea, el problema es que en el entorno descrito, los autores necesitan estar conectados con los lectores, necesitan feedback y reconocimiento y la escuela aparentemente no las provee. Se lee, mucho, se crea y se comparte, pero al margen de las instituciones educativas tradicionales. ¿Se debe adaptar la escuela a estas prácticas? No lo sé, no creo que se pueda enseñar de la misma forma que hace 20 años, pero lo cierto es que la escuela ya no tiene el monopolio de la enseñanza, la autoría hoy por hoy posee muchas expresiones y se puede ser un no-experto experto, en muchas áreas. Parece ser que la escuela ya no está en un lugar, sino que en muchos.

The Mobile City: the Rythm of the City

 

En este blog en muy raras ocasiones  hacemos referencia  a otro blog, lo que sucede es que una vez más navegando por al red me encontré con un post  que me llamó mucho la atención y que me llevó a revisar el blog con más calma. Este se  denomina The Mobile city y en la pestaña de About the Mobile City podemos leer la pregunta con la que inician su presentación:

What happens to urban culture & identity when physical and digital spaces merge?

Es decir, pregunta muy semejante a la que guía este blog o como especifican,

The Mobile City is a research initiative and international network concerned with the role of digital technology in urban culture and urban design. We organize conferences, workshops and expert meetings together with partner organizations such as the Netherlands Architecture Institute, Virtueel Platform and the International Architecture Biennale Rotterdam. We also give lectures, work as consultants and edit this weblog.

En el blog podéis acceder a diversos proyectos, jornadas o innovaciones ligadas a este a veces indefinible mundo de lo digital y lo físico y a fin de cuentas humano, porque no está mal recordar que son personas las que habitan este mundo híbrido. Si clicáis en la pestaña de la literatura podéis a acceder a algunos textos y reseñas que tienen relación con el tema del blog, en particular a dos reseñas de dos libros que se adentraron en el mundo de lo digital y lo urbano cuando en el primer caso no era ni siquiera teoría y en el segundo, cuando Internet prometía dominar hasta nuestros más cotidianos hábitos. Se trata de Kevin Lynch con su imprescindible libro The Image of the City y Stephen Graham con The Cybercities Reader.
¿Y porqué encontramos este blog?  Fue gracias al post  DATACITY – Report of Amber’ 10 – Art and Technology Festival in Istanbul (November 2010), recientemente realizada en Estambul y en el que fue presentada la experiencia Rhythm of City.
¿Qué es Rythm of the City?
Es una experiencia en la cual es posible representar a través de un metrónomo el ritmo de la ciudad. ¿Qué ritmo? Es el ritmo producto de las intervenciones (sms o videos por ejemplo) los ciudadanos en tiempo real (en el contexto de otros experimentos real time como es el de WikiCity del MIT) que además se encuentran geoereferenciadas. Esta idea de Varvara Guljajeva y  Mar Canet  es una actualización de los trabajos de Bornstein y Bornstein  (1976), quienes relacionaban la velocidad de desplazamientos pedestre con el tamaño de la ciudad en el contexto de que el aumento de la velocidad pedestre era una respuesta psicológica a los estímulos de esta.

Instalación y funcionamiento del proyecto.
Podemos entrar a la página del proyecto. Si bien hay cosas que no me quedan claras (aún no he revisado completamente el blog) como el procedimiento de filtrado en función de la participación conjunta o individual de los usuarios, se trata sin duda alguna de un proyecto interesante. Las lecturas de una experiencia, pueden ser miles en función de los medios utilizados (móvil, ordenador, tableta o algún etiquetado físico electrónico) la situación geográfica (calle, esquina, plaza, etc.) y hasta algún tipo de categorización asociada (folksonomías)
El ritmo de la ciudad o los ritmos de la ciudad.

Etiquetando personas: experimentos con el nuevo (viejo) periodismo

 

En este post quisiera destacar primero que nada el estupendo blog 10,000 Words que recién estoy conociendo y en el que se puede encontrar diversa información sobre lo que temáticamente tiende a denominarse periodismo digital, periodismo 2.0 y hasta periodismo 3.0. Vale la pena navegar por este estupendo blog que encontré buscando información acerca de la utilización de herramientas de georeferenciación en el periodismo.

Se trata en cuestión de un post titulado Photo tagging: Journalism’s next social experiment, en el que se puede observar el resultado del etiquetado  de personas en diversas imágenes, como por ejemplo en el reciente festival de Glastonbury o en un partido de beisbol.  

De esta forma, si nos movemos sobre la foto digital (si bien es un eufemismo decir que nos movemos sobre una foto digital o no) como es el caso del ejemplo de Glastonbury (apasionante por lo demás) podemos acceder  a grupos de personas que a su vez permiten reconocer a personas identificadas que han asistido al evento.  La herramienta que tiene a su vez aplicación mediante Facebook, permite también seleccionar sólo a los amigos y también etiquetar a nuevas personas.

No se trata de una herramienta de geoereferenciación propiamente tal, pero que si otorga valor espacial a las personas y además en una imagen digital, lo que me lleva a recordar el concepto de DigiPlace de Zook y Graham. Es decir, nuevamente, en plena era digital asistimos a la reivindicación del espacio, a través de herramientas digitales.

Sobre el uso de estas herramientas en la gestión de la información propiamente tal, es cierto que sin duda alguna le otorgan riqueza a cualquier imagen y que permiten en muchos casos utilizar información mucho más interrelacionada que en el caso de las infografías por ejemplo, ya que el etiquetado puede también ser atribuible a objetos y no sólo a personas como ya hemos visto en varias ocasiones en este blog.

Pero volviendo nuevamente a las personas, la diferencia de etiquetar un objeto y una persona es precisamente que un objeto en líneas generales carece de privacidad pero las personas no.

En cuanto a la relevancia informativa en el contexto de un escenario de mayor localidad o hiperlocalidad, un ciudadano de calle si podría ser etiquetado…o tal vez no. Pero supongo que a nivel del enfoque de noticias tradicionales, un ciudadano de calle no será etiquetado por ejemplo en la visita de Obama a algún país….. o tal vez si. Nuevas tecnologías viejas preguntas.