The Guardian visualiza las revoluciones de oriente

Una vez más recurro a la prodigiosa capacidad que posee The Guardian para hacernos visible la información de forma interrelacionada y asible. Se trata en este caso de un Time Line de los acontecimientos que se han estado produciendo en el oriente próximo y que nos permite una vez más también plantearnos y replantearnos la forma de vehiculizar la información y no solamente en el hacer del periodismo, sino también en la docencia en general que aún lamentablemente vive en mucho casos de la tiranía del PowerPoint.

The Path of Protest es una propuesta que organiza la información espacio temporalmente: un eje de la información la constituyen los países y el otro el tiempo, representado por las fechas de los acontecimientos. La navegación a través de estos dos ejes, siempre con el tiempo como referente, se realiza a través de una línea de tiempo situada en la parte superior de la página, pero también mediante una opción situada en la zona izquierda de la página.

Esta construcción planteada de forma que quien visita la página tiene de punto de partida (en la parte baja) el espacio y a partir de aquí (y en forma ascendente) el tiempo cuya visibilidad se difumina en la medida que asciende, de forma que sólo el presente es nítido. Esta linealidad es rota e hipertextualizada por los acontecimientos destacados y digo rota e hipertextualizada, porque estos permiten acceder a la noticia original en la fecha original con lo que se rompe la linealidad temporal y también temática, ya que desde aquí se puede acceder a más y más información en interconexiones que pueden ser impredecibles e infinitas.

La información se organiza en 4 campos: Protest/govt response to protest, Political move, Regime change, International/external response. Cada uno de estos campos responde a un color y a un ícono, de forma que al ponernos encima de uno de estos se destaca en la parte izquierda de la página, la información seleccionada.

Siempre me parece deseable una vinculación con el mapa, sobre todo en casos de tanta influencia geográfica como esta, igualmente una información contextual de cada país, pero no es menos cierto que también podemos acceder a esta información navegando por esta propuesta y más allá de ella, por la estructura de The Guardian. Nuevas formas de visualizar y nuevas formas de aprender.

Data Journalism

Una vez escuché como un profesor de la universidad decía con un orgullo absolutamente desvergonzado que el periodismo era “un inmenso mar de un metro de profundidad”, de eso ya hace varios años y lamentablemente veo aún que en muchos casos esta máxima se reproduce hoy, cuando gracias a Internet el acceso a los datos puede llegar a ser incluso un problema debido a la gran cantidad de estos. La épica de los 33 mineros chilenos atrapados me permitió comprobar una vez más las diferencias de coberturas entre unos medios y otros: unos utilizando datos e información precisa y otros relatando una telenovela (invito a leer el conciso pero contundente post El rescate en CNN y BBC: mucho que aprender, que aparece en la crítica de televisión de El Mercurio).

En medio de estas tribulaciones me encontré con el artículo How to be a data journalist, en la sección de tecnología de The Guardian. En este artículo, Paul Bradshaw describe y comenta el tránsito desde la obtención de datos hasta la visualización de estos y de paso plantea una vez el tema de las competencias que debe tener (o no) un periodista en la actualidad. Bradshaw señala que se trata de una cantidad de datos enorme y que además en la gestión de estos convergen muchas habilidades que van desde la programación hasta el diseño.

El autor desglosa una especie de guía de los pasos a seguir para desenvolverse en este entorno:
Finding data
Interrogating Data
Visualizing data
Mashing data

Pero lo más relevante y más allá de la amplitud de recetas y medios tecnológicos (en el caso por ejemplo de los medios de visualización las herramientas existentes son muchos y en su mayoría de fácil uso, por lo menos quien escribe lo ve así), la cuestión es que siempre debe existir un posicionamiento ante esta gran cantidad de información y su gestión: un punto de partida y este, tiene poca o ninguna relación con los medios tecnológicos en sí mismos.

Desde este escenario para Bradshaw y otros autores, el trabajo se debe iniciar por ejemplo con aquello que conocemos más o sencillamente como señala Charles Arthur, “Find a story that will be best told throug numbers”. En definitiva, las mismas preguntas de siempre: qué contamos y aún más importante, cómo lo contamos. Es decir, un rol activo.

Probablemente no podamos hablar de poesía con datos numéricos (o tal vez si, en alguna ocasión), pero si lo podemos hacer cuando hablamos de algo como el rescate de unos mineros atrapados y cuando hablo de esto, en el caso de la prensa escrita no me refiero a llenar páginas con infografías en muchos casos absolutamente descontextualizadas y faltas de contenido.

Para el autor, una segunda aproximación se trata sencillamente de comenzar con una pregunta y a partir de ahí, vehiculizar la búsqueda de datos.

“Do speed cameras cost or save money?” for example, was one topical question that was recently asked on Help Me Investigate, the crowdsourcing investigative journalism site that I run – and then to search for the data that might answer it (so far that has come from a government review and a DfT report). Submitting a Freedom of Information request is a useful avenue too (make sure you ask for the data in CSV or similar format).

De cualquier no son escasas las dificultades ya que frecuentemente tendremos que enfrentarnos a los conceptos o jergas propios de alguna organización, la limpieza de datos y la siempre necesaria contextualización por ejemplo o también a problemas tan evidentes pero a veces tan complejos, como son los formatos en los que accedemos a los datos.

No es sencillo, ya lo sé, pero el escenario tecnológico es este y creo que debemos aprender jugar con estas reglas o como mínimo comenzar a conocerlas, ya que creo que cualquiera cosa en el sentido contrario (pensar que esto es una moda pasajera o delegar esta responsabilidad únicamente en los informáticos o los diseñadores) significa necesariamente seguir con las viejas prácticas de 100 o más diapositivas de powerpoint para explicar algo sin atender a las prestaciones de los nuevos medios o peor aún, continuar las viejas prácticas con nuevos medios: transformar los archivos powerpoint en pdf y colgarlos en una web

“Data journalism is huge”, como señala Bradshaw. Toda la razón.