Dios nos cría y Twitter nos junta según nuestro estado de ánimo

Unos de los nortes de este blog es la necesidad de plantear la relación entre las personas  y las nuevas tecnologías como permeable, flexible y de profundo hibridismo. Ni vivimos en cabañas electrónicas, ni en bits, ni tampoco la geografía ha muerto, por el contrario, gracias a herramientas como Google Maps por nombrar la más popular, está más viva que nunca.

Y navegando por el blog Bits de The New York Times, he encontrado el post Twitter Users Congregate Base on Mood, Study Says. El post se refiere a un estudio  dirigido por Joahn Bollen de la Universidad de Indiana que permite comprobar cómo los usuarios de twitter se asocian también en función de su estado de ánimo y no sólo de factores como la edad o los intereses similares. Como señala la investigación, que está accesible en Internet (la imagen muestra un gráfico de casi 4000  usuarios) , sabemos cómo se comporta la búsqueda de pares con estado similar de ánimo o cómo este se puede contagiar, en los entornos cara a cara, pero no se conoce con certeza cómo se comportan estos parámetros en las sociedad on line.

Según el estudio, que se realizó a partir de un cantidad de 102.009 usuarios en un período de 6 meses, los twitteros que manifiestan su felicidad on line se agrupan con otros twitteros felices on line y los twitteros que no lo son también se asocian con aquellos twitteros que no están tan contentos. Como en el barrio, como en casa, como en nuestras relaciones sociales cotidianas en el llamado mundo físico

Dos situaciones que plantea el estudio y me han  dejado pensando: la exteriorización de las emociones vía on line y la asociación con personas que manifiestan un estado de ánimo similar. Primero ¿Qué sucede en aquellas sociedad o culturas (o personas) donde la manifestación de las emociones de forma pública no esta tan visible? Segundo ¿La asociación con personas de un estado de ánimo similar nos priva de relacionarlos con los twitteros de otro estado?

Ni cabañas electrónicas, ni vida en bits, inmigrante digital, tal cual.

Margeting y etiquetado geográfico

 

Ya hemos revisado (de hecho es uno de los nortes de este blog), diversas experiencias de plataformas y herramientas que permiten a las personas asociar información espacial a sus vivencias, pero no me he detenido conscientemente en la expresión comercial de la georeferenciación o de las anotaciones espaciales. Y navegando por la web me encontré en The New York Times con el artículo Tag-Along Marketing, escrito por Joshua Brustein en el que se describe brevemente el escenario y cómo no, en función también de las acciones desarrolladas por Facebook.

Resulta como mínimo curioso que a pesar de la gran cantidad de experiencias y herramientas de localización incluso presentes en los dispositivos móviles, las cifras señalan que la utilización de estos servicios en lo cotidiano (buscar un restaurant, buscar una tienda particular, etc) es más bien marginal. Y digo curioso porque la experiencia y la bibliografía especializada no hacen sino confirmar la revalorización del espacio en la vida de las personas. Pero esto es extrapolable por ahora a los intercambios comerciales.

Como señala Brustein,

 As of August, only 4 percent of American adults who used the Internet also used location-based services, which allow people to “check in” to physical locations via their cellphones to earn coupons or keep up with friends, the Pew Research Center’s Internet and American Life Project reported last week.

A pesar de lo anterior, las empresas continúan invirtiendo dinero en desarrollar aplicaciones para el comercio basado en la localización, de hecho cerca de 2 billones de dólares se invertirán hacia el 2015 en este tipo de marketing.

Recientemente en el mes de agosto, Facebook introdujo su servicio de localización, Places, en este contexto, la forma de funcionamiento de la compañía sería utilizar los datos personales de los usuarios como moneda para acceder a determinados servicios. Y estos datos, como señala Brustein son de gran valor para las acciones de marketing que pueden ser mucho más específicas y efectivas. Pero esta circulación de datos acerca de nuestra localización tan útil para las compañías también puede ser utilizada con malos fines, la ubicación de las viviendas es de por sí sola una información potencialmente riesgosa.

But sharing information about where you are can seem creepy or, worse, dangerous, as the Web site Please Rob Me showed earlier this year when it demonstrated how easy it would be for potential thieves to use social networks to find homes whose occupants were away.

Al respecto, expertos como Josh Williams, fundador de Gowalla y Melissa Parrich de Forrester Research señalan lo problemático de la transacción en la que se estructura este sistema de negocio, así como la forma de explicar los beneficios de esta a los clientes, Wiliams por ejemplo, señala que su compañía está trabajando sobre beneficios menos tangibles, en relación con el funcionamiento de Facebook que si permitiría obtener acceso a ofertas por ejemplo de determinados productos.

No obstante, tal vez habría que cambiar la pregunta, tal vez no se trate sólo de explicar mejor los beneficios o modificarlos, tal vez tampoco se trate en si mismo del sistema de transacción, sino que y sobre todo, habría que preguntarse por la naturaleza misma de la espacialización, es decir: cuándo queremos información espacial sobre algo y en qué forma.

¿Qué es lo que realmente nos importa vincular espacialmente?

Mobile Phones and museums: only the beggining

 

Una pareja en en el Moma.

From Picassos to Sarcophagi, Guided by Phone Apps, es un artículo que encontré en The New York Times, sobre un tema que me interesa: las nuevas tecnologías aplicadas los museos. Pero más allá de lo sites, que en algunos casos son realmente  (y por favor visitad la del British Museum) una joya de usabilidad y accesibilidad, yo no había profundizado en este tema, si bien conocía ciertas experiencias en algunos museos. En este artículo, el autor, Edward Rothstein, realiza visitas a varios museos (y vaya museos) utilizando un Iphone y el resultado nos permite conocer cómo las apps desarrolladas por estas instituciones no se corresponden con la riqueza de prestaciones que debiese generarse con el uso de los teléfonos móviles que existen actualmente.

Al comenzar a leer este artículo, comencé a cuestionarme la necesidad de portar dispositivos móviles en un museo, ya que siempre he optado más bien por la Deriva, en estos casos, de hecho siempre he visto este tipo de instrumentos en un museo más bien como un obstáculo que como una ayuda. Pero al leer el artículo he recordado la gran cantidad de veces en las que en algún museo me hubiese gustado tener una enciclopedia a mano en un museo. Y lo útil que hubiese dio tener una en la mano literalmente hablando.

 Sea como sea y como señala Rothstein cuando entramos a un museo, la ayuda es bienvenida ya que necesariamente necesitamos un contexto.

A guide helps by offering an entry point, helping to construct a frame of reference.

 Durante años han existido diversas herramientas de las cuales el audio probablemente sea el más expandido, antes en audífonos y ahora en teléfonos móviles. A pesar de las grandes ventas en audio y video de los teléfonos móviles, las aplicaciones se encuentran en algunos casos en un nivel muy básico de desarrollo.

 En el caso del MoMa por ejemplo no es mucho más que un sistema de audio, como señala Rothstein y sólo  las colecciones y objetos que se  encuentran dentro del tour de audio gozan de una atención más extensa. Además, el sistema no permite la localización del visitante.

 En el caso del Museum of Natural History, el sistema wifi del edificio es utilizado para calcular la localización del visitante. Pero nuevamente las limitaciones son evidentes ya que sorprendentemente, la información accesible a través del teléfono móvil en ocasiones es menos extensa que la que ofrece el propio museo en carteles o etiquetas.

 El Brooklyn Museum parece tener mejores prácticas y la localización está garantizada en función de la búsqueda de un objeto. Igualmente el servicio de audio es utilizado a través del teléfono móvil. Pero nuevamente en ocasiones la información es muy escasa. Además el museo provee de un sistema de etiquetado que permite los usuarios cataloguen el contenido, lo que siempre es complejo, prestación también criticada por el autor. Y también por quién escribe ya que me pregunto si realmente un museo es el lugar más idóneo para estas prácticas de autoría amateur y colectiva que me parecen fantásticas en otros entornos.

The various votes for “likes” in the museum are equally unilluminating. The result is a kind of scarcely literate cybergraffiti that does nothing to help reach a deeper understanding of the works or reveal their artistic traditions or cultural significance. The museum becomes a smorgasbord of objects, their importance a mystery.

Sea como sea y a la vista del artículo, una vez más la tecnología no es lo que parece, ya que ni todopoderosos museos  aún están al nivel del desarrollo de la tecnología móvil ni por lo que se ve de la idoneidad de las prácticas 2.0.

Rápido a casa en el metro de Nueva York vía móvil

Navegando por la sección de tecnología del New York Times me encontré con el post Help in Shaving Minutes off Your Underground Commute que se refiere a un tema muy cotidiano: cómo ahorrar tiempo en llegar a casa, en este caso en el metro. Y en el artículo en cuestión (lo que me ha dejado sorprendidísimo) se describen un conjunto de aplicaciones vía móvil mediante las cuales podemos conocer la mejor ruta a través del metro para llegar antes a casa.

En este post se describen varias de estas aplicaciones como son Exit Strategy NYC, HopStop o Pick Map, por ejemplo. La mayoría son de pago y están disponibles iPhone, Blacberry y Android. Curioso y muy buen artículo.

Mapa de Olores de Nueva York

Nuevamante  nos sorpendemos con las ansias humanas de cartografiar las más diversas experencias y además con otra lectura urbana, esta vez de los olores. Si, porque todas las ciudadades, huelen, también Nueva York.

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A través del New York Times, nos encontramos con el recorrido personal por Nuev York, de Jason Logan, quien nos describe las zonas transitadas de la ciudad y los olores asociados a ellas y con papel y lápiz, más alguna ayuda interactiva mu útil. No deja de ser curioso comparar los olores, por ejemplo, los de Harlem y de Wall Street. Ah, hay olores típicos y olores de día y olores de noche.

A curiosear.

Cellphones in India

A Pocket-Size Leveler in an Outsize Land es el título de un artículo publicado en el New York Times acerca de la relevancia y el impacto de la telefonía móvil en la India. En el artículo en cuestión podemos conocer las peculiaridades de la implantación y desarrollo de la telefonía móvil en el país asiático.

En la India el móvil no solamente se caracteriza por su crecimiento explosivo o por su capacidad para convertirse en un instrumento de ocio o comunicación, el teléfono móvil es sobre todo una herramienta que ha hecho posible sobrepasar la rígida estructura de clases del país y sobre todo fuera del entorno de las grandes ciudades.

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En el artículo se destaca también cómo la telefonía móvil permite desarrollar la individulidad de los jóvenes indios (un número propio no es un tema menor), generando nuevas formas de negocociación al interior de las  estructuras familiares. Tan presente y tan propio de la India es el teléfono móvil, que los desarrollos e inversiones actuales no están orientados hacia las computadoras u ordenadores, sino que hacia los móviles como organizadores y prestadores de servicios.

El artículo concluye con la importancia que pueden tener los dispositivos móviles como herramientas de fomento de la participación política  y menciona iniciativas en las que por ejemplo,  la tecnología móvil permite a los usuarios recibir información acerca de quiénes reciben su voto.

El artículo  nos recuerda una vez más  cómo las tecnologías también se implantan de formas diversas en función del contexto local en el que son utilizadas: nuevamente la globalización nos devuelve a las particularidades locales. Pero también me hace recordar la fiebre por dotar de ordenadores portátiles a la población con el objetivo de participar de las bondades de la sociedad de la información. ¿Y si mejor utilizamos móviles? ¿Y si utilizamos móviles y portátiles?

Navegando con un teléfono móvil

Se trata de un artículo muy interesante de John Markoff, publicado en The Wall Street Journal, el 16 de febrero de 2009 y titulado The Cellphone, Navigating our Lives. El autor habla sobre cómo a partir de la masificación de la telefonía móvil es posible hablar de una especie de nueva metáfora acerca de cómo interactuamos con el entorno y utilizamos la información, en la que el mapa es el eje principal.

With the dominance of the cellphone, a new metaphor is emerging for how we organize, find and use information. New in one sense, that is. It is also as ancient as humanity itself. That metaphor is the map.

Además Markoff, recalca cómo no se trata en ningún caso de una metáfora nueva, sino tan antigua como la humanidad.

mobile-lifeSe describe también cómo los aparatos de telefonía móvil permiten realizar búsquedas de diversos elementos situados en la geografía desde estaciones de servicio al círculo de amistades. Igualmente se realiza un paralelismo en relación con lo que sucedió con los primeros computadores u ordenadores, que saltaron desde el inicial y exclusivo ámbito científico al ámbito de los usuarios no expertos. Y esto tiene para mucho según el artículo, ya que la nueva generación de teléfonos permitirán incluso realizar modificaciones en el mapa a través de la pantalla táctil por lo que se vislumbra una cartografía cada vez más personalizada. Es un artículo breve, pero de una gran fuerza y que nos lleva nuevamente reflexionar sobre diversos aspectos que ya venimos tratando en este blog. Cuando Markoff se refiere a la metáfora cartográfica de una datación tan antigua como la humanidad, no utiliza sólo una licencia estilística, sino que realiza un acto de rigurosidad histórica ya que los primeros mapas datan aproximadamente de hace 5000 años. Pero sobre todo por el hecho de la relevancia que los mapas ostentan en nuestras vidas, incluso si la complejidad de estos nos mantiene al margen de una adecuada o total comprensión. La cartografía organiza sus diversos elementos bajo el criterio de la rigurosidad al que a menudo se le asigna la condición de verdad. Pero, ¿Puede ser un mapa verdadero o falso? Los criterios de verdad y falsedad entonces, se vuelven confusos cuando son personas ajenas al mundo científico académico, las que ejercen de cartógrafos. ¿Son estos ejercicios, cartográficamente legítimos? El tema de fondo probablemente no pueda aclararse en función de la Cartografía tradicional y en términos únicamente disciplinares. El tema de fondo es que la Cartografía tradicional es la expresión más metodológica de nuestra necesidad humana de conocer, explicar y referenciar el espacio de forma que la existencia de otras lecturas del espacio y otras cartografías es absolutamente posible..