Give a minute: pregunta y respuesta para cambiar una ciudad

We don’t need more leaders. We need more followers. Wherever & however you can enter public life is ok.”

Así de contundente es Carol Coletta, presidente y CEO de Ceos for Cities para describir la actual disyuntiva (ya lleva algunos años) entre el accionar de las personas sin formación (el ciudadano de calle) y los expertos, en este caso, en la gestión de una ciudad. De forma que se traslada a la ciudad la misma controversia que existe sobre blogs y wikis hace y recientemente sobre la Neogeografía. La diferencia es que ahora se trata efectivamente de nuestra cotidianeidad, de nuestro hacer espacial más próximo….y pedestre.

Coletta señala cómo efectivamente existen herramientas que permiten que los ciudadanos se vinculen a las decisiones de las autoridades (los foros son la herramienta por esencia en este contexto), pero estas no permiten generar acciones prácticas por lo general. De hecho según la autora no hay nada de malo en quejarse o denunciar, pero estas manifestaciones no debiesen extinguirse aquí.

What if there were a way to transform complaints into something positive and productive? What if we reframed the exchange to be less about adversity and more about cooperation and action?

En este escenario es donde actúa Give a Minute, de Local Projects, firma que ha creado también otras iniciativas fantásticas como City of Memory o Miners’ Story Project en las que la memoria y el entorno local constituyen la base del trabajo (lamentablemente les escribí en dos ocasiones para pedirles más información sobre sus experiencias y aún espero respuesta). Give a minute es la iniciativa que permitiría que las quejas se conviertan en acciones concretas.

En esencia y después de revisar muchas plataformas similares, Give a minute surge como una idea que no proviene desde arriba, sino que de los propios ciudadanos. Como señala Jake Barton, director de Local Projects, es una especie de idea matizada de crowdsourcing. Y ya hemos comentado otras iniciativas similares y de gran éxito como es el caso de las que lleva a cabo la gente de My Society con Fix My Street por ejemplo, pero Give a Minute va más allá, simplificándolo todo además.

Se trata de hacer una pregunta simple a la que acceden los ciudadanos por ejemplo al leer el periódico o en avisos visibles en los trayectos urbanos. La segunda etapa es invitar a responder a los ciudadanos. Así de sencillo, cambiar nuestra ciudad con preguntas y respuestas y además en movimiento.

Se utiliza una tecnología de fácil uso y cotidianeidad como es el mensaje de texto, lo que garantiza la comunidad de herramientas, la portabilidad y las intervenciones móviles. Mediante la realización de eventos (ya se ha realizado uno en Chicago) se conocerá lo que las personas quieren cambiar en su ciudad a partir de las necesidades específicas de estas.

Quién dijo que las ciudades iban a desaparecer? Yo me escondería de verguenza.

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The Mobile City: the Rythm of the City

 

En este blog en muy raras ocasiones  hacemos referencia  a otro blog, lo que sucede es que una vez más navegando por al red me encontré con un post  que me llamó mucho la atención y que me llevó a revisar el blog con más calma. Este se  denomina The Mobile city y en la pestaña de About the Mobile City podemos leer la pregunta con la que inician su presentación:

What happens to urban culture & identity when physical and digital spaces merge?

Es decir, pregunta muy semejante a la que guía este blog o como especifican,

The Mobile City is a research initiative and international network concerned with the role of digital technology in urban culture and urban design. We organize conferences, workshops and expert meetings together with partner organizations such as the Netherlands Architecture Institute, Virtueel Platform and the International Architecture Biennale Rotterdam. We also give lectures, work as consultants and edit this weblog.

En el blog podéis acceder a diversos proyectos, jornadas o innovaciones ligadas a este a veces indefinible mundo de lo digital y lo físico y a fin de cuentas humano, porque no está mal recordar que son personas las que habitan este mundo híbrido. Si clicáis en la pestaña de la literatura podéis a acceder a algunos textos y reseñas que tienen relación con el tema del blog, en particular a dos reseñas de dos libros que se adentraron en el mundo de lo digital y lo urbano cuando en el primer caso no era ni siquiera teoría y en el segundo, cuando Internet prometía dominar hasta nuestros más cotidianos hábitos. Se trata de Kevin Lynch con su imprescindible libro The Image of the City y Stephen Graham con The Cybercities Reader.
¿Y porqué encontramos este blog?  Fue gracias al post  DATACITY – Report of Amber’ 10 – Art and Technology Festival in Istanbul (November 2010), recientemente realizada en Estambul y en el que fue presentada la experiencia Rhythm of City.
¿Qué es Rythm of the City?
Es una experiencia en la cual es posible representar a través de un metrónomo el ritmo de la ciudad. ¿Qué ritmo? Es el ritmo producto de las intervenciones (sms o videos por ejemplo) los ciudadanos en tiempo real (en el contexto de otros experimentos real time como es el de WikiCity del MIT) que además se encuentran geoereferenciadas. Esta idea de Varvara Guljajeva y  Mar Canet  es una actualización de los trabajos de Bornstein y Bornstein  (1976), quienes relacionaban la velocidad de desplazamientos pedestre con el tamaño de la ciudad en el contexto de que el aumento de la velocidad pedestre era una respuesta psicológica a los estímulos de esta.

Instalación y funcionamiento del proyecto.
Podemos entrar a la página del proyecto. Si bien hay cosas que no me quedan claras (aún no he revisado completamente el blog) como el procedimiento de filtrado en función de la participación conjunta o individual de los usuarios, se trata sin duda alguna de un proyecto interesante. Las lecturas de una experiencia, pueden ser miles en función de los medios utilizados (móvil, ordenador, tableta o algún etiquetado físico electrónico) la situación geográfica (calle, esquina, plaza, etc.) y hasta algún tipo de categorización asociada (folksonomías)
El ritmo de la ciudad o los ritmos de la ciudad.

User citizen

Navegando por la web me encontré con el interesante blog Polis, en el que hemos encontrado el post titulado A User Generation y que refiere a un tema que ya venimos tratando en este blog, sobre cómo en este denominado mundo interconectado y digital, las personas no obstante siguen viviendo en mundo eminentemente físico, próximo y porqué no decirlo, barrial.

En este post, en el que también se hace referencia al concepto de neighbourhood information, en este sentido, el artículo también plantea el tema de la complejidad, las tipologías utilizadas por los urbanistas para explicar o intenta explicar una ciudad: las tipologías pueden distorsionar la visión de los lugares que se pretende investigar.

En este sentido, citando a Echanove y Srivastava (quienes hablan de neighbourhood information), se señala que no existe un espacio formal y otro informal, sino que múltiples trayectorias e historias que deben ser reconocidas y respetadas.

En el artículo se mencionan las grabaciones realizadas a los vendedores ambulantes de la ciudad de Mumbai, y cómo a partir de estas es posible reconocer la relevancia de este colectivo y su relación con las denominadas fuerzas formales.

These small-scale, mobile businessmen and women that are unregistered, referred to as “hawkers”, often fall prey to the stronger, so-called ‘formal’ forces at play within the urban apparatus.

El artículo señala finalmente que las denominaciones de ciudadanos formales o informales, no describe sino distintas formas de usar las ciudades y es en este enfoque no segregador y tipificador en el que se debería dirigir el enfoque investigador.

Streets With No Name

A través del blog Boing Boing (que recomiendo con muchas ganas) he encontrado este post que apareció en Sweet Juniper! y titulado Streets  With No Name. Se trata de un tema muy sencillo pero que no deja de llamarme a la reflexión, ya que me recuerda una vez más nuestra filiación pedestre urbana con el entorno en el que vivimos.

En Street With No Name, el autor describe cómo durante las nevazones en la ciudad de Detroit, las calles desaparecen durante días, de forma que las personas comienzan a desarrollar su propios trayectos a través de la nieve. Estos trayectos una vez se ha acabado el mal tiempo permanecen en las zonas de parques y donde las pisadas humanas permanecen creando nuevas formas de recorrer la ciudad y de hacerla. Todo esto me lleva a pensar en mi lugar de origen en Chile, donde muchas sendas poco a poco se fueron perdiendo dando lugar a calles de cemento, y me preguntaba sobre lo que se había perdido.

Estas huellas son llamadas por Gaston Bachelard, pathways of desire y no responden a ningún tipo de planeamiento urbano, sino a la necesidad de mujeres y hombres de llegar de la forma más sencilla y rápida de un lugar a otro. Es decir, como señala el post, una prueba más de cómo el diseño de una ciudad nunca puede ser impuesto. Se menciona igualmente cómo en algunos campus universitarios (el autor habla de leyenda urbana), las rutas dentro de ellos por donde circulan los alumnos, no han sido planeadas por un ente regulador (si aceptadas e institucionalizadas más tarde como infraestructuras), sino que responden a los movimientos y trayectos de estos.

El post concluye en un interesante alcance sobre el origen de las calles o vías (las sendas que los cazadores neolíticos seguían para cazar sus presas), así como las investigaciones científicas en torno a este tema y al contexto histórico de esta actividad.