History to Herstory

 

Las mujeres lamentablemente no han sido ni son protagonistas de la Historia, la historia ha sido escrita por los hombres y no hay que ser un erudito para saberlo, si hojeamos cualquier libro de Historia y buscamos las referencias a mujeres, veremos que casi no existen y además de seguro, el libro se llama Historia del Hombre y no Historia del Hombre y la Mujer. Y en muchos casos, las nuevas tecnologías, no han hecho sino reproducir este esquema, pero también hay casos que demuestran que algo está cambiando o puede cambiar.

Y nuevamente me enteré a través de The Guardian que además no visitaba  hace unas semanas (lamentablemente) del lanzamiento de History to Herstory (relanzamiento porque la web funcionaba desde 2003), web en la que se puede acceder a más de 80 mil documentos relativos a las mujeres de Yorkshire.

This includes such well-known stars of the county as the Bronte sisters and Amy Johnson but also thousands who currently have no memorial but lead fascinating and illuminating lives.

La web no solamente tiene una apariencia muy atractiva,  sino que también se encuentra organizada me parece muy favorablemente, ya que se trata de una gran cantidad de material, de hecho la organización básica se organiza a partir de dos ejese: Key Themes y Learning Resources. También el menú provee de una herramienta de búsqueda de catálogo y de un blog. Se trata de un trabajo formidable, detrás del cual están instituciones de gran prestigio como son la JISC y el West Yorkshire Archive.

Y navegando por este sitio se puede descubrir lo que a mi juicio es su gran virtud: la amigable disposición y presentación de la documentación y este no es un tema menor de ninguna forma. Demasiado frecuentemente, vemos cómo los sitios web de proyectos culturales se restringen a colecciones interminables de archivos pdf (interminables también) y algún archivo visual. Este no es el caso, ya que el material del sitio está dispuesto de tal forma que permite que nos acerquemos realmente a esas mujeres como protagonistas de su vida y también de la historia, como lo fue Marion Booth protagonista de la imagen que cierra este post.

Map your mind in Utrecht

He mencionado en varias ocasiones La Imagen de la Ciudad De Kevin Lynch (1960), un libro que me parece imprescindible para comprender la ciudad donde lo digital y lo físico conviven y se renuevan cotidianamente, porque al igual que la geografía, la ciudad no ha muerto, sino que está más viva que nunca.

En el libro mencionado, el urbanista del MIT, exponía los resultados de una investigación aplicada en las ciudades de Boston, Jersey City y Los Ángeles.  Lynch concluyó que existen cinco elementos comunes que los habitantes organizan en su imagen mental de la ciudad: sendas, bordes o límites, barrios, nodos o nudos y mojones o hitos. Y una gran similitud con la investigación de Lynch (del cual, este proyecto se reconoce deudor), tiene Map your Mind, una iniciativa desarrollada en Holanda, en la ciudad de Utrecht.

Y en esta web podemos acceder a mapas realizados por personas que poseen vivencias asociadas con la ciudad, pero a diferencia de otras plataformas que hemos comentado aquí, se trata de mapas realizados a mano (se reconoce también la influencia del proyecto Handmaps, que recopila mapas hechos por las personas a mano). Algunos son muy sencillos y otros son muy atractivos visualmente hablando, como elde Hannet (aquí arriba), lamentablemente, el idioma me impide conocer más, salvo el mapa de Danniel (aquí abajo), que está en inglés. Pero todos nos recuerdan una vez más el rol de la memoria en la vida de las personas que corresponde al me sucedió y la espacialidad de esta, que corresponde al me sucedió aquí y aún más, la necesidad de compartirla que corresponde lógicamente al: les quiero contar lo que sucedió aquí.

Somos contadores de historias.

 

 

¿Y si empezamos el libro por el final?

Cuando leo algún libro o veo alguna película, no me molesta saber el final de antemano, de hecho en varias ocasiones me leo el final del libro derechamente, me pasó con el último de mi querido Inspector Wallander. Pero ocurre que no soy el único, como señala Jonah Lehrer en Spoilers Don’t Spoil Anything, más que interesante artículo que he leído en Wired.

El autor, quien tiene también la misma costumbre de leer el final, menciona una investigación realizada por Nicholas Christenfield y Jonathan Leavitt, de la University of California, San Diego, quienes realizaron un ejercicio muy particular con un grupo de estudiantes: con tres grupos con distintos niveles de spoiler a partir de 12 historias cortas, es decir, tres niveles de presencia de spoiler o de información relativa a lo que se va a leer, en este caso el final.

Some subjects read the story as is, without a spoiler. Some read the story with a spoiler carefully embedded in the actual text, as if Chekhov himself had given away the end. And some read the story with a spoiler disclaimer in the preface.

Como muestra la gráfica, la respuesta es sencilla, disfrutamos más (o sea que no soy el único) o por lo menos el grupo investigado, disfruta más cuando tiene información sobre el final.

Este dato, como señala el autor, nos permite visualizar varias cosas importantes, por ejemplo, que si lo pensamos bien, los géneros literarios (y tal vez los fílmicos) no son más que distintas formas de spoilers, o sea desde La Iliada y al Odisea uno sabe que el bueno vence al malo. Por lo que la relación de los spoilers y el espectador lector en la actualidad es algo nuevo como señala Lehrer,

In this age of information, we’ve become mildly obsessed with avoiding spoilers, staying away from social media lest we learn about the series finale of Lost or the surprising twist in the latest blockbuster. But this is a new habit. After all, mass culture consisted for thousands of years of stories that were incredibly predictable, from the Greek tragedy to the Shakespearean wedding to the Hollywood happy ending.

La investigación lleva a plantearse incluso los esfuerzos de los escritores y guionistas en crear giros y giros de argumentos cuando parece que no necesitamos tantos giros, ya que parece ser como también señala Lehrer, que nuestra cabeza  funciona como una máquina de predicción. El goce estaría en descubrir cómo llegamos al final que ya conocemos.

Christenfeld and Leavitt even speculate the knowing the ending might increase the narrative tension: “Knowing the ending of Oedipus may heighten the pleasurable tension of the disparity in knowledge between the omniscient reader and the character marching to his doom.”

Finalmente  habría que revisar tal vez los argumentos referentes a este tema, y no sólo en nuestra vida personal (el rol social de las sorpresas es casi histórico) sino también en la narrativa como herramienta de comunicación y enseñanza donde habitualmente el desarrollo de la historia siempre relega al final, para el final.

¿Y si comenzamos por el final?

Dicken’s London Map

Desde niño me ha gustado Dickens, y he leído varios de sus libros, si bien al que le tengo más afecto es a Un Cuento de Navidad (A Christmas Carol), la historia de redención en la que Ebenezer Scrooge es visitado por los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras.   Existen varias versiones, pero personalmente la que me llega más al corazón es la que protagoniza George C. Scott (Patton), pero debo reconocer que también me gusta mucho la versión de los Muppets en la que Michael Caine hace de malvado Scrooge y sin duda alguna la versión en la que  Bill Murray hace de Scrooge, en esta ocasión un deleznable ejecutivo de la televisión.

Y así buscando información sobre Un Cuento de Navidad encontré el Dicken’s London Map (Londres es a Dickens tanto o más que Nueva York a Woody Allen)  en el que se marcan puntos de la ciudad que se vinculan a los libros del autor británico. El mapa forma parte de la David Perdue’s Charles Dickens Page, sitio absolutamente necesario si alguien es curioso, devoto o lector de este gran narrador.

No es un mapa exhaustivo (ya lo advierte el autor) ni de un alto nivel de usabilidad, de hecho al clicar en alguno de los puntos no se despliega una ventana, sino que se activa un link que lleva a la misma páginas. En la información de cada locación (en orden alfabético) se pueda acceder también a más información a partir de las siguientes pestañas: dictionary (Diccionario Dickens de Londres), detail (mapa de Londres de 1859) y today (fotos aéreas del Dicken’s London Map). También existe un link para retornar al mapa.

Pero lo  más curioso es que las grandes nevadas como la que aparece en el libro mencionado se produjeron en la infancia de Dickens entre 1810 y 1820 aproximadamente, y Dickens nació en 1812 (o sea que el próximo año se cumplen 200 años), por lo que en Cuento de Navidad, tal vez plasmaba parte de su infancia. Y supongo que la idea de una Navidad nevada con villancicos me viene de este libro y sus adaptaciones cinematográficas, y digo que me viene de ahí porque para los que hemos nacido en el cono sur, la Navidad tiene poco de nevada: sólo en los cuentos.

Dipity: Time line, map and blog

Hacía ya un tiempo que no revisaba un ejercicio práctico, una herramienta propiamente tal, y hacía tiempo además que quería dedicar un post a Dipity, una plataforma que permite crear líneas de tiempo. A menudo olvidamos que una de las características del estado actual de la web es que permite el acceso a múltiples herramientas de sencillo uso, de gran accesibilidad y de prestaciones asombrosas.

Si ingresamos a la Home de Dipity podemos encontrarnos con diversos ejercicios en los que se realizan líneas de tiempo, de hecho existe un índice alfabético y también un buzón de búsqueda, sólo por dar un par de ejemplos: History of the NASA Space Shuttle Missions o A History of Oprah Gail Winfrey

 

Ya hemos hablado en este blog en muchas ocasiones, cómo las nuevas tecnologías permiten desarrollar nuevas narrativas ya que gracias a su facilidad de vinculación de información, la linealidad incluso si es establecida de antemano puede ser enriquecida. En este caso se trata de una línea de tiempo que cumple con su objetivo de primera instancia: navegación cronológica a través de hitos. En cada uno de los acontecimientos se despliega una ventana que provee información acerca de este hecho relevante. También se puede modificar el tamaño de la imagen de la línea mediante una herramienta zoom-in zoom back, similar al de Google Maps.

Las posibilidades de formato son varias como puede verse en el ejemplo de la rueda céltica, ya que se puede utilizar texto, una imagen o un video, lo que contribuye a contextualizar o ampliar la información acerca del nodo cronológico.

Pero en esta ventana también existe la posibilidad de compartir la información a través de herramientas de redes sociales como facebook y también de realizar links a más información. Pero lo más llamativo es que cada acontecimiento de esta línea de tiempo, también puede ser mapeado, es decir a la línea de tiempo original le podemos asignar valor espacial. Con lo que volvemos a la matriz por esencia de organización del ser humano: tiempo y espacio. Y este no es un tema menor, ya que al situar el tiempo, permitimos dotar a la información de un contexto geográfico, local y próximo.

Pero también (y para sorpresa mía) cada nodo de tiempo (y espacio) permite realizar comentarios con lo que esta línea de tiempo que puede también ser línea espacio temporal múltiple, asume la mecánica del blog, ya que cada nodo temporal se convierte en esta instancia en un post.

De forma que Dipity, no es sólo una línea tiempo, sin duda alguna puede utilizarse de esa forma porqué no, pero sus posibilidades hipertextuales hacen de esta una herramienta que puede utilizarse sin duda alguna en cualquier aula y las ideas que se me vienen a la cabeza son muchas: a partir de un mapa crear líneas de tiempo vinculadas (de forma individual o colectiva), generar granjas de líneas de tiempo hipervinculadas o trabajar a partir de los comentarios de los blogs o todo a la vez o….. Es posible darse de alta (yo ya lo he hecho) y comenzar a trabajar y en cuanto tenga tiempo espero mostrar una línea de tiempo o tiempos y espacio. Nuevas formas de narrar, nuevas formas de enseñar.

The Guardian visualiza las revoluciones de oriente

Una vez más recurro a la prodigiosa capacidad que posee The Guardian para hacernos visible la información de forma interrelacionada y asible. Se trata en este caso de un Time Line de los acontecimientos que se han estado produciendo en el oriente próximo y que nos permite una vez más también plantearnos y replantearnos la forma de vehiculizar la información y no solamente en el hacer del periodismo, sino también en la docencia en general que aún lamentablemente vive en mucho casos de la tiranía del PowerPoint.

The Path of Protest es una propuesta que organiza la información espacio temporalmente: un eje de la información la constituyen los países y el otro el tiempo, representado por las fechas de los acontecimientos. La navegación a través de estos dos ejes, siempre con el tiempo como referente, se realiza a través de una línea de tiempo situada en la parte superior de la página, pero también mediante una opción situada en la zona izquierda de la página.

Esta construcción planteada de forma que quien visita la página tiene de punto de partida (en la parte baja) el espacio y a partir de aquí (y en forma ascendente) el tiempo cuya visibilidad se difumina en la medida que asciende, de forma que sólo el presente es nítido. Esta linealidad es rota e hipertextualizada por los acontecimientos destacados y digo rota e hipertextualizada, porque estos permiten acceder a la noticia original en la fecha original con lo que se rompe la linealidad temporal y también temática, ya que desde aquí se puede acceder a más y más información en interconexiones que pueden ser impredecibles e infinitas.

La información se organiza en 4 campos: Protest/govt response to protest, Political move, Regime change, International/external response. Cada uno de estos campos responde a un color y a un ícono, de forma que al ponernos encima de uno de estos se destaca en la parte izquierda de la página, la información seleccionada.

Siempre me parece deseable una vinculación con el mapa, sobre todo en casos de tanta influencia geográfica como esta, igualmente una información contextual de cada país, pero no es menos cierto que también podemos acceder a esta información navegando por esta propuesta y más allá de ella, por la estructura de The Guardian. Nuevas formas de visualizar y nuevas formas de aprender.

Novela negra y narrativa pedestre digital en Barcelona

 

Me hubiese gustado hacer un post sobre esta actividad con anterioridad, no sólo porque me declaro admirador de la denominada novela negra (sobre todo de Henning Mankell), sino porque el encuentro anual de Novela Negra en Barcelona, cada año se presenta como  una actividad más organizada e innovadora. Este año durante su realización se realizó una actividad con el uso de dispositivos móviles, llamada Rescata a l’Andreu Martín en la que los participantes recorrían la ciudad en busca de  pistas a las que accedían a través de células QR dispuestas en lugares seleccionados del barrio de El Raval. El concurso estuvo abierto entre el 31 de enero y el 5 de febrero.

Las células permitían interactuar con dispositivos Android, Blackberry y Iphone, para lo cual era necesario bajar una aplicación de la web. En la misma web también estaba desplegado un mapa de la zona en la que se encontraban los lugares donde estaba situadas las células de código QR, pero la información no era accesible desde aquí, por lo que se trataba de un ejercicio esencialmente pedestre(también había una página de Facebook).

Desconozco si había un premio tras esta actividad (ya que la recompensa siempre es un componente en este tipo de actividad y cuando hablo de recompensa hablo incluso sólo del prestigio). También desconozco el resultado final y la cantidad de participantes, pero la actividad tiene la particularidad de que es necesario recorrer la ciudad para participar (no había orden alguno en las 12 pistas además) por lo que los recorridos pueden haber sido de gran diversidad,  más aún si esta actividad se hizo en forma grupal, individual o hasta en relación con otros grupos. Y esta información es muy interesante más tratándose del emblemático barrio del Raval: que recorridos se hicieron, por qué, cuándo, con que ayuda, con que conocimiento de la ciudad, qué historias urbanas se tejieron y se mezclaron con la historia de la búsqueda.

Es decir, información exquisita para hacer otra lectura de la ciudad, otras lecturas de la ciudad o mejor dicho de una parte de ella, en este caso, un barrio de la ciudad de Barcelona, y que nuevamente nos habla del hibridismo presente en la relación físico digital o mejor dicho del pedestrismo digital, o de una narrativa pedestre digital, le voy a llamar así.